Un sismo de magnitud 4.2 se registró en el municipio de Ahome, en Sinaloa, a las 1:51 horas del 21 de febrero, según informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN). El movimiento telúrico ocurrió a 101 kilómetros al suroeste de Ahome, a una profundidad de 10 kilómetros, en las coordenadas 25.229 grados de latitud y -109.835 grados de longitud.
Hasta el momento, las autoridades locales no reportaron daños estructurales ni lesiones relacionadas con este sismo. Sin embargo, recomiendan mantenerse informados a través de canales oficiales ante cualquier actualización de la situación. La información preliminar del SSN podría ser modificada en próximas horas.
El SSN subraya que los sismos no pueden ser predichos, ya que actualmente no existe tecnología confiable para detectar cuándo ocurrirá un movimiento telúrico. México se encuentra en un contexto tectónico activo, donde diariamente se registran decenas de sismos en su mayoría de baja magnitud, imperceptibles para la población.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recomienda diversas medidas para estar preparado antes, durante y después de un sismo. Entre las acciones preventivas están la elaboración de un plan familiar de protección civil, participar en simulacros, identificar zonas seguras en viviendas y trabajos, revisar las instalaciones de gas y electricidad, y preparar una mochila de emergencias.
Durante un sismo, las autoridades aconsejan mantener la calma, buscar refugio en zonas seguras, alejarse de objetos que puedan caer, ventanas y, si se conduce, estacionarse y alejarse de estructuras altas o árboles. En áreas costeras, se recomienda alejarse de playas, ríos o zonas pantanosas y buscar refugio en lugares elevados.
Tras el temblor, se sugiere revisar las instalaciones en casa, usar el teléfono solo en caso de emergencia, evitar encender velas o cerillos hasta verificar que no hay fugas de gas, y mantenerse informado sin propagar rumores, siguiendo las indicaciones oficiales.
México, además de la experiencia de sismos recientes y devastadores en 1985 y 2017, posee una historia sísmica registrada, siendo el terremoto más fuerte ocurrido el 28 de marzo de 1787 en Oaxaca, con magnitud de 8.6, que generó un tsunami a 6 kilómetros tierra adentro. Estudios del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) advierten que en las próximas décadas pueden registrarse terremotos de magnitud similar o mayor, especialmente en la zona de la Brecha de Guerrero, por su acumulación de energía tectónica.
La historia moderna del país ha sido marcada por terremotos que han dejado profundas heridas en la población, siendo los más memorables los de 1985, que tuvo una magnitud de 8.2 y ocurrió en Guerrero, y el de 2017, en Puebla y Morelos, con 369 fallecidos. Estos eventos han impulsado una cultura de preparación y prevención, aunque la amenaza persiste.