El Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo de magnitud 4.1 en el municipio de Cihuatlán, Jalisco, ocurrido la madrugada del 14 de febrero. El movimiento telúrico se registró a las 00:26 horas, a unos 182 kilómetros al suroeste del municipio, con una profundidad de 3.4 kilómetros. Las coordenadas exactas del epicentro se ubicaron en 18.606 grados de latitud y -106.163 de longitud. Hasta el momento, las autoridades no han informado de daños materiales ni lesiones derivadas del temblor, aunque recomiendan mantenerse atentos a las actualizaciones oficiales. La información publicada por el SSN es preliminar y puede ser ajustada según nuevas evaluaciones.
El SSN destacó que los sismos en México son frecuentes debido a la actividad tectónica del país, pero la mayoría de ellos son de baja magnitud y percibidos solo por instrumentos. Además, aclaró que no existe tecnología capaz de predecir cuándo ocurrirá un próximo sismo, por lo que la prevención consiste en estar informados y preparados.
El sistema de alerta sísmica en México cuenta con 96 sensores distribuidos desde Bahía de Banderas, en Jalisco, hasta el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, incluyendo regiones como Guerrero, Puebla, Michoacán, y la Ciudad de México. Esta red emite advertencias mediante ondas de radio cuando detecta movimientos fuertes, aunque su cobertura tiene límites y no puede alertar sobre sismos que ocurren fuera de su alcance o en zonas cercanas al epicentro.
Estas alertas son gestionadas por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires), que opera la red de sensores. No obstante, en caso de sismos con epicentros fuera del área cubierta o muy cercanos, las alertas podrían no activarse o llegar con retraso.
México ha enfrentado sismos de gran magnitud a lo largo de su historia, incluyendo los devastadores terremotos de 1985 y 2017. El más fuerte registrado en la historia nacional ocurrió el 28 de marzo de 1787 en Oaxaca, con una magnitud estimada de 8.6, generando también un tsunami que afectó la región. Estudios del Cires en 2009 advierten que fenómenos similares podrían repetirse en los próximos años, especialmente en la zona de la Brecha de Guerrero, donde se acumula gran cantidad de energía sísmica.
El sismo de 1985, con magnitud 8.2, ocurrió el 19 de septiembre y causó daños extremados en la Ciudad de México, dejando decenas de muertos. La tragedia se repitió en 2017, cuando un sismo de magnitud 7.1 golpeó Puebla y Morelos, con un saldo de 369 fallecidos. Ambos eventos remain en la memoria colectiva de los mexicanos y resaltan la importancia de la preparación ante eventos sísmicos.