Solovino es el perro que fue adoptado por los empleados de una gasolinería en Toluca, Estado de México, y que actualmente colabora en tareas de despacho y vigilancia. Llegó hace aproximadamente dos semanas al establecimiento, ubicado en la esquina de José María Pino Suárez y Bulevar Paseo Tollocan, en la zona conocida como 'La Jet', y desde entonces se convirtió en un miembro más del equipo. El animal, de tamaño grande y mestizo, viste una camisola y corbata, y es apreciado tanto por los trabajadores como por los clientes, quienes disfrutan de acariciarlo durante su jornada.
Los empleados de la gasolinería han tomado medidas para garantizar su salud y bienestar, como dotarlo de vacunación, limpieza, una cama y juguetes adquiridos mediante colectas. Además, han solicitado apoyo a la comunidad para dotar de alimentos y cobijas a Solovino, y reciben con gusto las donaciones que puedan ofrecer quienes deseen apoyar a este perro que ya forma parte de la familia.
Diversos clientes, como Roberto Vilchis, taxista, han destacado la importancia de la adopción de Solovino, señalando que su presencia genera un ambiente de seguridad y confianza. La adopción y protección de perros en situación de calle también representa una oportunidad de darles una segunda vida, evitando que sufran en las calles, expuestos a condiciones adversas, enfermedades y peligros como ataques o malos tratos.
Según datos del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), en abril de 2023 se registraron al menos 8.5 millones de perros en la entidad, de los cuales cerca de 5 millones se encuentran en situación de calle. La problemática de sobrepoblación y abandono resulta en la proliferación de jaurías que representan riesgos para la seguridad pública y enfrentan múltiples amenazas, incluyendo malnutrición, enfermedades y una esperanza de vida reducida.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Sistema Único de Información para la Vigilancia Epidemiológica, durante 2025 se documentaron 16,179 mordeduras de perros en el Estado de México, concentradas principalmente en regiones como Cuautitlán, Ecatepec, Texcoco, Amecameca y Nezahualcóyotl, lo que evidencia la dimensión del problema de la convivencia entre humanos y perros en las zonas urbanas del Estado. La historia de Solovino y la situación de los perros callejeros en la región resaltan la importancia de acciones de adopción y concienciación para reducir el abandono y mejorar la calidad de vida de estos animales.