El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán, dirigido por Lin Chia-lung, calificó a China como la principal amenaza a la seguridad del país y criticó la postura hipócrita del régimen chino, que afirma defender los principios de paz de la ONU. La declaración fue emitida tras las críticas del diplomático chino Wang Yi durante la Conferencia de Seguridad en Múnich, donde China reafirmó su postura de que Taiwán forma parte de su territorio. Sin embargo, Taipéi sostiene que solo el pueblo taiwanés puede decidir su futuro. En su intervención en el foro internacional, Wang Yi advirtió sobre intentos de Estados Unidos de dividir a China mediante el apoyo a Taiwán, además de señalar a Japón por las tensiones en la isla y defender la Carta de las Naciones Unidas. Lin Chia-lung afirmó que, desde la historia, la realidad y el derecho internacional, Taiwán nunca ha sido parte de la República Popular China. Además, acusó a Wang de hipócrita al defender los principios de la ONU mientras China realiza provocaciones militares en las zonas circundantes y viola abiertamente los principios de la Carta de las Naciones Unidas sobre abstención en el uso de la fuerza. El canciller taiwanés reprochó el comportamiento hegemónico de China, que contrasta con sus palabras. Por su parte, Wang Yi advirtió que una confrontación directa con Estados Unidos estaría cerca si Washington continúa respaldando la separación de Taiwán, enfatizando que la política de una sola China es irrenunciable para Pekín y que cualquier acto de apoyo estadounidense sería considerado una línea roja. Wang resaltó que China mantiene un compromiso firme con la unidad nacional y no permitirá que Taiwán sea utilizado como instrumento para dividir a la nación. Además, advirtió que Estados Unidos, principal proveedor de armas a Taiwán, aumentaría los riesgos en caso de una escalada militar. Durante la conferencia en Múnich, altos funcionarios taiwaneses como Lin no fueron invitados. Beijing sostiene que Taiwán fue «devuelto» a China por Japón en 1945, y considera que desafiar esa narrativa viola el orden internacional y la soberanía china, postura que Taipéi refuta señalando que la isla fue entregada a la República de China, no a la República Popular China, que aún no existía en ese momento, razón por la cual Pekín no tiene derechos sobre la soberanía de Taiwán.