El consumo habitual de medicamentos de uso frecuente puede alterar de manera persistente el microbioma intestinal, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la salud. Estudios recientes, que analizaron muestras de heces y datos de más de 2,500 personas, revelaron que fármacos como antibióticos, antidepresivos, antipsicóticos, betabloqueantes, inhibidores de la bomba de protones y benzodiacepinas modifican significativamente la composición bacteriana en el intestino. La directora del Grupo de Investigación de Microbioma en la Universidad de Tartu, Unestorg, explicó que estos medicamentos pueden reducir o potenciar ciertos grupos bacterianos y alterar la diversidad del ecosistema intestinal, afectando funciones esenciales como la digestión, el metabolismo y la inmunidad.
Investigadores destacaron que estas alteraciones pueden persistir durante años, incluso después de suspender el medicamento, lo que puede influir en el estado de salud general y la respuesta a futuros tratamientos. El profesor Martín Blaser, experto en microbioma humano en la Universidad Rutgers, sostuvo que las modificaciones en la comunidad bacteriana pueden generar consecuencias funcionales en el organismo, desplazando especies bacterianas y modificando el equilibrio del ecosistema.
El gastroenterólogo Rudolph Bedford explicó que el impacto de los medicamentos en el microbioma depende de cada sustancia; por ejemplo, los inhibidores de la bomba de protones reducen la acidez estomacal, lo que puede facilitar el ingreso y asentamiento de bacterias provenientes de la boca en el estómago, alterando la diversidad bacteriana.
Especialistas alertan que una reducción en la variedad bacteriana y el aumento de bacterias relacionadas con la inflamación crónica se vinculan con un mayor riesgo de padecer enfermedades como diabetes tipo 2, cáncer y trastornos autoinmunes. Aunque no se ha establecido una relación causal directa, estas alteraciones podrían influir en la salud general y en la eficiencia de otros medicamentos, advirtió Bedford.
Ante estos hallazgos, los profesionales de la salud recomiendan seguir estrictamente las indicaciones médicas y no modificar ni suspender tratamientos sin supervisión profesional. La doctora Unestorg destacó que esta evidencia refuerza la importancia de considerar el impacto en el microbioma al prescribir medicamentos y buscar alternativas que minimicen riesgos futuros.
La comunidad científica hace un llamado a profundizar en la investigación sobre cómo los medicamentos afectan a largo plazo el microbioma intestinal. Blaser subrayó que la relevancia de estos cambios depende de qué microorganismos se alteren y por cuánto tiempo, por lo que es fundamental continuar estudiando esta relación para comprender mejor sus implicaciones en la salud pública.