Vista cansada y dificultad para leer: seis signos que indican la necesidad de lentes progresivos

01/02/2026 12:00 | 2 min de lectura

Vista cansada y dificultad para leer: seis signos que indican la necesidad de lentes progresivos

Los cambios en la visión, que suelen desarrollarse de manera gradual, pueden afectar las actividades diarias sin advertencias claras. Problemas para leer en dispositivos móviles, cansancio ocular tras el uso prolongado de la computadora y la necesidad de alejar textos para enfocar son síntomas que, al interferir en tareas cotidianas, podrían evidenciar la presencia de presbicia, una condición común en personas de mediana edad.

Expertos en salud visual alertan que estos síntomas podrían ir más allá del envejecimiento normal y señalar la necesidad de corrección óptica avanzada. Los lentes varifocales, o lentes progresivos, son una alternativa diseñada para ofrecer una visión clara a diferentes distancias con una sola pieza de gafas, evitando así tener que cambiar entre varios pares.

Estas lentes integran distintas graduaciones en una sola superficie, diferenciándose de los lentes monofocales que solo sirven para una sola distancia. La parte superior permite ver a distancia, mientras que la inferior facilita la visión de cerca, ajustándose a las distintas necesidades visuales del usuario.

No hay una edad específica para comenzar a utilizar lentes progresivos, aunque generalmente las dificultades con la visión cercana se presentan entre los 40 y 45 años, coincidiendo con el desarrollo de la presbicia, que ocurre cuando el cristalino del ojo pierde flexibilidad. La especialista Denise Voon, del Colegio de Optometristas, explica que estas alteraciones, si bien inevitables, pueden corregirse con los lentes apropiados.

Según recomendaciones de expertos consultados por The Independent, existen seis signos frecuentes que pueden indicar la necesidad de lentes varifocales:

1. Dificultad para enfocar objetos cercanos, especialmente en tareas de lectura o uso de dispositivos.
2. Necesidad de alejar textos o pantallas para ver con claridad.
3. Fatiga ocular tras horas frente a pantallas o realizando tareas cercanas.
4. Problemas para distinguir detalles a diferentes distancias.
5. Cambios en la visión que afectan actividades diarias.
6. La percepción de que la vista se vuelve menos nítida con el tiempo.

La elección de lentes progresivos debe ser guiada por un especialista en salud visual, quien determinará si este tipo de corrección es adecuada según las necesidades del paciente. Aunque la adaptación puede requerir un período de ajuste, se recomienda no centrarse demasiado en las zonas de transición de la lente y mantener una revisión periódica si las molestias persisten.

La optometrista Nabila Jones aconseja probar las lentes durante varias semanas y consultar al profesional si las molestias continúan después de ese período. La clave está en identificar los signos tempranos y buscar soluciones ópticas que mejoren la calidad de vida, especialmente en tareas que exigen una visión precisa a distintas distancias.

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